Un brindis
Hoy es mi última noche en mi casa. Este piso fue mi casa no por mucho tiempo, pero fue mía. En este tiempo en el que las riendas de mi vida las tenía sólo yo, este era mi refugio.
Aún no me cae el 20 de que ya no se escuchará un rasgado en la puerta originado por Roy que quiere entrar a platicar. Ya no escucharé, los eructos y las pláticas de madrugada de Pablito con Paloma. Ya no saldré de mi cuarto y veré a Roy tan sexy como de costumbre por las mañanas. Ni veré la cocina echa un asco por que Pablo cocinó. Voy a extrañar tanto este tiempo. Las veces que platicamos primero los cuatro (“Paloma o Pamela Anderson” ¿Cuál Paloma…?), y después los tres.
La verdad es que esta casa fue el refugio de mucha gente. Benito que vivió mucho más aquí con Lau con Pablo, Roy y conmigo, que en su propia casa. Y que tal esos fines de semana de hueva total donde las películas eran el hit, mientras las luces solo se encendían para comer. En esos tiempos Ivonne y Dalia eran clientes frecuentes de mi hogar. Por supuesto Alex, que aún no entiendo por que pagamos dos rentas pudiendo ahorrarnos una.
Hemos tenido millones de altivajos desde ni siquiera vivir juntos hasta el querer estar pegados por horas, por días, por años. Esta experiencia jamás hubiese sido la misma sin todos y cada uno de los que la formamos. En efecto, el aprendizaje ha sido muy particular, pero la convivencia nos ha ayudado, me ha ayudado mucho.
Mi cuarto siempre ha sido mi punto de equilibrio, es en donde me puedo reír a morir o puedo llorar. Es mi mundo, mi espacio.
La cama enorme, de matrimonio, donde tantas veces me sentí feliz de tener tanto espacio, y donde muchas otras me hubiese gustado tener a alguien más. Esta cama que fue escenario de mil y un pláticas, rin de muchas peleas de almohadazos, de cosquillas, de una lucha entretenida entre amigos. Mi cama, que en una de esas aventuras de risas, se rompió una pata y más de dos meses me la pasaba viendo si la pata estaba en su lugar o estábamos a punto de caer, ¿lo recuerdas Lau?.
El armario, que cuándo Lau aún vivía aquí nos quedaba pequeño y cuando ella partió apenas y quedaba justo. Y que un día, justo el día en que nos íbamos a Barcelona, cedió por un poco de presión ejercida, en una lucha por una mochila.
Aún no me cae el 20 de que ya no se escuchará un rasgado en la puerta originado por Roy que quiere entrar a platicar. Ya no escucharé, los eructos y las pláticas de madrugada de Pablito con Paloma. Ya no saldré de mi cuarto y veré a Roy tan sexy como de costumbre por las mañanas. Ni veré la cocina echa un asco por que Pablo cocinó. Voy a extrañar tanto este tiempo. Las veces que platicamos primero los cuatro (“Paloma o Pamela Anderson” ¿Cuál Paloma…?), y después los tres.
La verdad es que esta casa fue el refugio de mucha gente. Benito que vivió mucho más aquí con Lau con Pablo, Roy y conmigo, que en su propia casa. Y que tal esos fines de semana de hueva total donde las películas eran el hit, mientras las luces solo se encendían para comer. En esos tiempos Ivonne y Dalia eran clientes frecuentes de mi hogar. Por supuesto Alex, que aún no entiendo por que pagamos dos rentas pudiendo ahorrarnos una.
Hemos tenido millones de altivajos desde ni siquiera vivir juntos hasta el querer estar pegados por horas, por días, por años. Esta experiencia jamás hubiese sido la misma sin todos y cada uno de los que la formamos. En efecto, el aprendizaje ha sido muy particular, pero la convivencia nos ha ayudado, me ha ayudado mucho.
Mi cuarto siempre ha sido mi punto de equilibrio, es en donde me puedo reír a morir o puedo llorar. Es mi mundo, mi espacio.
La cama enorme, de matrimonio, donde tantas veces me sentí feliz de tener tanto espacio, y donde muchas otras me hubiese gustado tener a alguien más. Esta cama que fue escenario de mil y un pláticas, rin de muchas peleas de almohadazos, de cosquillas, de una lucha entretenida entre amigos. Mi cama, que en una de esas aventuras de risas, se rompió una pata y más de dos meses me la pasaba viendo si la pata estaba en su lugar o estábamos a punto de caer, ¿lo recuerdas Lau?.
El armario, que cuándo Lau aún vivía aquí nos quedaba pequeño y cuando ella partió apenas y quedaba justo. Y que un día, justo el día en que nos íbamos a Barcelona, cedió por un poco de presión ejercida, en una lucha por una mochila.
Ahora veo las paredes vacías, ya sin las fotos, la playera, el poema, sin mis cosas. Ya que se encuentra vacía tras un período de ser mi guarida, me hace sentir una nostalgia enorme.
Fue una gran aventura, es una lástima que termine. Pero la verdad es que soy muy feliz por que, hay muchas cosas que me mueven mucho aquí en este lado del mundo. Lo hemos platicado y la verdad es que la familia que se ha formado aquí ha llegado a ser tan especial en mi vida que, me duele el que se separe.
Pero las cosas siguen, avanzan y quizá lo más importante es que todos vamos hacia lo que realmente queremos. Hemos visto nuestro crecimiento y nuestras ganas de seguir luchando en esta vida. Será un orgullo en un futuro, poder saber que tengo una abogada en quien confiar, una gran Chef a quien pedirle recetas, una Psicóloga que seguramente me podrá convencer de que aún puedo más. Seguramente al ir caminando por algún lugar o al sentarme a platicar con alguien, ya sea esa persona o las que estén alrededor, mencionarán tu nombre, lo dirán con un fervor enalteciendo tu trabajo, añorando conocerte y saber que es lo que te hace ser tan bueno. Podré sonreír, respirar profundo, derramando un suspiro y recordándote, trayéndote una vez a mi mente, como seguramente lo habré hecho tantas veces ya, y sentirme no sólo feliz sino enteramente maravillada y enormemente halagada de conocer a tan inteligente ser humano, que alcanzó sus metas, sus sueños. Seguramente tendré a quien ir a visitar a Barcelona a que me enseñe un poco de catalán y ver su vida tan añorada en ese lugar, convertida en realidad.
Me queda un rato en este lado del mundo. La verdad es que soy feliz, es algo que en verdad quiero hacer, pero…. (siempre hay un pero)…pero no será lo mismo. En verdad voy a extrañar a mi familia, a ustedes. El no poder ir a chelear cerca de la fuente de los tubos, ya no existirá un Luceroooo!!!!, como ya no existe un “Oiga”. Me faltará el despiste permanente de Marine y las nueces de Claus. Ya no podré gritar al cielo, y ya no estará mi guía roji.
Si pudiera repetir esta experiencia, no cambiaría nada, bueno sí….. trataría de hacerles saber que tan importante fueron a cada momento. Por que en efecto la vida está echa de momentos y la verdad, es que han sido maravillosos.
Fue una gran aventura, es una lástima que termine. Pero la verdad es que soy muy feliz por que, hay muchas cosas que me mueven mucho aquí en este lado del mundo. Lo hemos platicado y la verdad es que la familia que se ha formado aquí ha llegado a ser tan especial en mi vida que, me duele el que se separe.
Pero las cosas siguen, avanzan y quizá lo más importante es que todos vamos hacia lo que realmente queremos. Hemos visto nuestro crecimiento y nuestras ganas de seguir luchando en esta vida. Será un orgullo en un futuro, poder saber que tengo una abogada en quien confiar, una gran Chef a quien pedirle recetas, una Psicóloga que seguramente me podrá convencer de que aún puedo más. Seguramente al ir caminando por algún lugar o al sentarme a platicar con alguien, ya sea esa persona o las que estén alrededor, mencionarán tu nombre, lo dirán con un fervor enalteciendo tu trabajo, añorando conocerte y saber que es lo que te hace ser tan bueno. Podré sonreír, respirar profundo, derramando un suspiro y recordándote, trayéndote una vez a mi mente, como seguramente lo habré hecho tantas veces ya, y sentirme no sólo feliz sino enteramente maravillada y enormemente halagada de conocer a tan inteligente ser humano, que alcanzó sus metas, sus sueños. Seguramente tendré a quien ir a visitar a Barcelona a que me enseñe un poco de catalán y ver su vida tan añorada en ese lugar, convertida en realidad.
Me queda un rato en este lado del mundo. La verdad es que soy feliz, es algo que en verdad quiero hacer, pero…. (siempre hay un pero)…pero no será lo mismo. En verdad voy a extrañar a mi familia, a ustedes. El no poder ir a chelear cerca de la fuente de los tubos, ya no existirá un Luceroooo!!!!, como ya no existe un “Oiga”. Me faltará el despiste permanente de Marine y las nueces de Claus. Ya no podré gritar al cielo, y ya no estará mi guía roji.
Si pudiera repetir esta experiencia, no cambiaría nada, bueno sí….. trataría de hacerles saber que tan importante fueron a cada momento. Por que en efecto la vida está echa de momentos y la verdad, es que han sido maravillosos.
Los quiero y gracias.
“PARA QUE CUANDO NOS VAYA MAL, NOS VAYA COMO EN ESTA EXPERIENCIA”
Salud!!!!.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home