Escribir
A veces resulta fascinante el sólo sentarte frente a un escritorio y tener la necesidad enorme de escribir. Ese sentimiento interno que quiere salir, a pesar de que tu cabeza te pida a gritos que no lo hagas, que no tomes el boli y el papel; y mientras tanto tu conciencia te dice que debes evitar aplacer ese sentimiento por que debes estudias y tu corazón simplemente te pide que te dejes llevar.
A partir del jueves mi vida a dado un giro (bueno creo que este año ha sido sólo eso, “giros”). No se, en verdad me sabe mal, esto de que mis ilusiones se estén yendo a la borda. O más bien el hecho de que mi mundo, construya todo un mundo sobre nubes, y que al llegar el viento, estás se deshagan y me de impotencia el no poder dejar de sufrir y ver la realidad. La realidad es simple, no quiero perderte, no quiero dejarte ir, no quiero despertar un día y saber que no te voy a ver más.
Mi estancia aquí se ha hecho demasiado increíble por que me dabas esa ilusión de volverte a ver. Me hacías ver mundos que yo jamás creí tocar, o entender. Mundos que existían dentro de mí y que no sabía que existían.
He logrado vencer miedos, muchos, pero no el miedo de sentirme apartada de ti. No el miedo a esa soledad donde, existe mucha gente a tu alrededor pero te sientes como si no existieras, como que no compartes su vida.
En este nuevo giro, me encuentro justo como me encontraba hace algunos meses. Cuándo contesté el teléfono y escuché la voz de mi madre, diciéndome que se había ido del D.F . Esa fue una mas de las piezas de ese rompecabezas que se ha venido formando desde mi salida de México. Me encuentro justo en el panorama que había vislumbrado en aquel momento; con la única diferencia que no tengo la misma ilusión, el mismo desenfreno por vivirlo.
Y luego, vienen esas plática constantes del ¿que será a nuestro regreso?, ¿como afrontaremos ese mundo que , fue tan nuestro y ahora ya no sabemos que tanto lo seguirá siendo?
Viene esa ilusión enorme de la foto, la toga y un birrete, la pre-fiesta, la fiesta y la post-fiesta. Celebración de algo que veías tan lejano y ahora estás a dos pasos de obtener.
El verme rodeada de mis cuates, mi familia, las millones de veces que tendré que contar lo que hice, lo que hicimos. Las miles fe aventuras que ellos te contarán. Las infinitas y muy agradecidas atenciones. Y después cuando toda la expectativa de mi llegada termine… justo es eso momento tu presencia me hará falta, no por que antes no lo hiciera, pero hasta ese momento me enfrentaré, a ese corazón latiendo y a esta cabeza soñando y recordando todo lo que viví y aprendí junto a ti.
A partir del jueves mi vida a dado un giro (bueno creo que este año ha sido sólo eso, “giros”). No se, en verdad me sabe mal, esto de que mis ilusiones se estén yendo a la borda. O más bien el hecho de que mi mundo, construya todo un mundo sobre nubes, y que al llegar el viento, estás se deshagan y me de impotencia el no poder dejar de sufrir y ver la realidad. La realidad es simple, no quiero perderte, no quiero dejarte ir, no quiero despertar un día y saber que no te voy a ver más.
Mi estancia aquí se ha hecho demasiado increíble por que me dabas esa ilusión de volverte a ver. Me hacías ver mundos que yo jamás creí tocar, o entender. Mundos que existían dentro de mí y que no sabía que existían.
He logrado vencer miedos, muchos, pero no el miedo de sentirme apartada de ti. No el miedo a esa soledad donde, existe mucha gente a tu alrededor pero te sientes como si no existieras, como que no compartes su vida.
En este nuevo giro, me encuentro justo como me encontraba hace algunos meses. Cuándo contesté el teléfono y escuché la voz de mi madre, diciéndome que se había ido del D.F . Esa fue una mas de las piezas de ese rompecabezas que se ha venido formando desde mi salida de México. Me encuentro justo en el panorama que había vislumbrado en aquel momento; con la única diferencia que no tengo la misma ilusión, el mismo desenfreno por vivirlo.
Y luego, vienen esas plática constantes del ¿que será a nuestro regreso?, ¿como afrontaremos ese mundo que , fue tan nuestro y ahora ya no sabemos que tanto lo seguirá siendo?
Viene esa ilusión enorme de la foto, la toga y un birrete, la pre-fiesta, la fiesta y la post-fiesta. Celebración de algo que veías tan lejano y ahora estás a dos pasos de obtener.
El verme rodeada de mis cuates, mi familia, las millones de veces que tendré que contar lo que hice, lo que hicimos. Las miles fe aventuras que ellos te contarán. Las infinitas y muy agradecidas atenciones. Y después cuando toda la expectativa de mi llegada termine… justo es eso momento tu presencia me hará falta, no por que antes no lo hiciera, pero hasta ese momento me enfrentaré, a ese corazón latiendo y a esta cabeza soñando y recordando todo lo que viví y aprendí junto a ti.
Te quiero

0 Comments:
Post a Comment
<< Home