Pies Frios
Me encuentro sentada en el escritorio de mi habitación, con las ventanas abiertas, para que al menos una poca de la brisa que hay fuera, penetre y refresque mi cara. Mientras, trato de enfocar hacia quien, o hacia que va dirigido esto, me topo con una estrella que sobresale de las demás y de pronto una canción que me trae tantos recuerdos comienza a sonar, y lo único que puedo es dejarme llevar entre las notas, fijando la vista en esa estrella y comenzar a divagar al compás de “en Madrid está lloviendo y todo sigue como siempre…” Pequeña contradicción por que en Madrid no sólo no está lloviendo, si no que hace un calor que te cagas, y las cosas no siguen como siempre. Entre trabajos, fechas de exámenes, muletas, una venda que no sirve de nada, un calor insoportable y planes, si planes de viajes, de regresos, de comienzos de finales, así me encuentro.
Primero que nada, el leer tu blogg me dio un sentimiento tan grande. No se como describirlo. Me hizo sentir muy bien, por que considero que lo importante, al menos para mi, no es la fama efímera y banal que muy pocas personas tienen. Si no el poder dejar un poco de ti en las personas que vas conociendo y que van teniendo una gran resonancia en tu vida. Por lo que, el que me evoques en tus recuerdos me hace muy feliz, ya que no sólo te dejé un poquito de mí, si no que sé con seguridad que es recíproco, pues tú en mi dejaste una gran sonrisa, una gran huella. Como poder olvidar el portal de Manuel de Godoy 28, donde una de esas pocas ocasiones en las que decidí quedarme a descansar, conocí a una persona con la que casualmente compartía muchas cosas, muchas ilusiones. Cuántas veces no vagamos juntas con aquellas notas “Como estas que tal te va allí es día o es de noche”, y llegábamos siempre a la misma resolución, los amábamos, y los extrañábamos. Las miles de veces que nos regalábamos algo, no lo merecíamos, o mi eterna pelea contra la maldita manía de poner mil alarmas para que al final ni siquiera fuéramos a la escuela. O que tal las pláticas a las tantas de la madrugada, acompañada claro está de una suculenta y nada dietética cena, con un delicioso cigarro de postre. La actitud, esa actitud siempre alentadora a no flojear, aún cuándo amanecía nublado. La logística nunca la perdíamos a si fueran las horas menos adecuadas para ello. Vivir como estudiantes era una maravilla, contigo era imposible, a menos de que se tratara de ir al patinar, eso si que lo hacíamos. Jamás voy a olvidar las noches del Doblón, las de Palacio de Gaviria ni las múltiples ocasiones de las caseras. Lo importante que fue, estar acompañada de gente tan especial para Navidad y Noche Vieja. La pelea para poner el regalo de Chero, sólo para que yo no notara que había uno más que no existía minutos antes y que era de ti para mí. Lo que sentí al ver el video que te hizo Alex, y cuándo lo vimos todos juntos. O el día que te llevamos al aeropuerto y que cruzaste la puerta que te regresaría a tú vida, a nuestro México. Mucho menos olvidaré el día que encendí el ordenador y encontré una carta tuya. O saber que el Código escondía lo que anhelaba. Que te digo si aún quisiera despertar y saber que te voy a ver al regreso de la escuela, o que en alguna noche de insomnio podré voltear y decirte no puedo dormir, y platicaremos arduamente. Y ni que decir de lo feliz que me hace saber que alguien que sabe lo que mi madre es para mí, pudo llevarle mi mensaje de amor y añoranza, y la verdad estoy encantada de que esa persona hayas sido tú.
Agradecida con la vida estoy de saber que logré hacer una buena amiga en esta aventura que cada vez más se acerca a su final y que la verdad eso no me agrada, aunque al final ya no es lo mismo.
Sé que algún día te voy a ver y seguramente charlaremos hasta cansarnos (o sea que va ser muy largo) y que podré ponerle rostro y voz a todas esas personas de las que me hablaste. Asistiré a tu boda, y a todo lo importante que te ocurra, al menos en pensamiento así es aún ahora. Y por supuesto asistirás a mis eventos especiales cualquiera que estos sean (la boda cada vez más lejos, creo que ese sueño ya no es tan seguro en mí).
No sé como ni cuándo, sólo recuerda que...
Primero que nada, el leer tu blogg me dio un sentimiento tan grande. No se como describirlo. Me hizo sentir muy bien, por que considero que lo importante, al menos para mi, no es la fama efímera y banal que muy pocas personas tienen. Si no el poder dejar un poco de ti en las personas que vas conociendo y que van teniendo una gran resonancia en tu vida. Por lo que, el que me evoques en tus recuerdos me hace muy feliz, ya que no sólo te dejé un poquito de mí, si no que sé con seguridad que es recíproco, pues tú en mi dejaste una gran sonrisa, una gran huella. Como poder olvidar el portal de Manuel de Godoy 28, donde una de esas pocas ocasiones en las que decidí quedarme a descansar, conocí a una persona con la que casualmente compartía muchas cosas, muchas ilusiones. Cuántas veces no vagamos juntas con aquellas notas “Como estas que tal te va allí es día o es de noche”, y llegábamos siempre a la misma resolución, los amábamos, y los extrañábamos. Las miles de veces que nos regalábamos algo, no lo merecíamos, o mi eterna pelea contra la maldita manía de poner mil alarmas para que al final ni siquiera fuéramos a la escuela. O que tal las pláticas a las tantas de la madrugada, acompañada claro está de una suculenta y nada dietética cena, con un delicioso cigarro de postre. La actitud, esa actitud siempre alentadora a no flojear, aún cuándo amanecía nublado. La logística nunca la perdíamos a si fueran las horas menos adecuadas para ello. Vivir como estudiantes era una maravilla, contigo era imposible, a menos de que se tratara de ir al patinar, eso si que lo hacíamos. Jamás voy a olvidar las noches del Doblón, las de Palacio de Gaviria ni las múltiples ocasiones de las caseras. Lo importante que fue, estar acompañada de gente tan especial para Navidad y Noche Vieja. La pelea para poner el regalo de Chero, sólo para que yo no notara que había uno más que no existía minutos antes y que era de ti para mí. Lo que sentí al ver el video que te hizo Alex, y cuándo lo vimos todos juntos. O el día que te llevamos al aeropuerto y que cruzaste la puerta que te regresaría a tú vida, a nuestro México. Mucho menos olvidaré el día que encendí el ordenador y encontré una carta tuya. O saber que el Código escondía lo que anhelaba. Que te digo si aún quisiera despertar y saber que te voy a ver al regreso de la escuela, o que en alguna noche de insomnio podré voltear y decirte no puedo dormir, y platicaremos arduamente. Y ni que decir de lo feliz que me hace saber que alguien que sabe lo que mi madre es para mí, pudo llevarle mi mensaje de amor y añoranza, y la verdad estoy encantada de que esa persona hayas sido tú.
Agradecida con la vida estoy de saber que logré hacer una buena amiga en esta aventura que cada vez más se acerca a su final y que la verdad eso no me agrada, aunque al final ya no es lo mismo.
Sé que algún día te voy a ver y seguramente charlaremos hasta cansarnos (o sea que va ser muy largo) y que podré ponerle rostro y voz a todas esas personas de las que me hablaste. Asistiré a tu boda, y a todo lo importante que te ocurra, al menos en pensamiento así es aún ahora. Y por supuesto asistirás a mis eventos especiales cualquiera que estos sean (la boda cada vez más lejos, creo que ese sueño ya no es tan seguro en mí).
No sé como ni cuándo, sólo recuerda que...
TE QUIERO MUCHISIMO NO LO OLVIDES!!!!

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