Mi cumple
Hoy es 8 de agosto, sí mi cumple #23 ha llegado. El tiempo se me ha pasado volando. Aún recuerdo que de niña me parecía una eternidad, y ahora cada año se me pasa más rápido.
¿Diferente? en extremo. Todo comenzó en un hotel de 3 estrellas, que seguramente estaban perdidas. Tras una noche lluviosa y cara, dormimos maravillosamente. Despertamos en la ciudad del sexo, las drogas y el rock and roll, del cuál no vimos nada. Aún adormilada observé mi móvil y caí en la cuenta de que teníamos aprox.1 hr. para abandonar el hotel y había 4 mujeres por bañarse, 4 maletas que arreglar y cer0 entusiasmo por comenzar. En un segundo mí cabeza, mi mente enlazó un pensamiento y al recuerdo de "feliz cumpleaños a mí...", una sonrisa comenzó a vislumbrarse en mi rostro, que poco después fue difuminada por un "nos volvemos a Madrid". ¡¿Qué?!, si íbamos a Londres ¿lo recuerdan?, ¡8 de agosto Londres!. Pues va ser que no, mis compañeras volverían a Madrid.
Mi obstinencia es demasiada, y cuándo tengo algo en la cabeza, rara vez cambia. Por lo que me despedí, y al momento Lucerito me puso sus audífonos me dijo escucha esto y si, eran las mañanitas, no saben (bueno para la fam. no será raro) pero que me gana la lágrima remi. La verdad es que soy idiática y como bien me lo dijo Lucas "un cumpleaños sin mañanitas, no es un cumpleaños". Y pues nada, que me subo al tren, sola, yendo hacia una estación que me conducirá hasta mi amigo Alex y quizá festejar aunque sea un poquitín mi cumpleaños. Por mi mente se atraviesa la idea de cuánto me gustaría escuchar una voz familiar deseándome "Feliz Cumpleaños", y de repente ¡zaz! Osly al teléfono y yo feliz. Hasta que en el altavoz nos dicen que el tren no puede llegar a su destino que regresábamos. Fue toda una odisea una vez mas mi rostro se descomponía y no sabía que hacer. Afortunadamente todo quedó en un buen susto y una gran adrenalina. Al final me encontraba caminando hacia la salida de la estación Waterloo, donde ya me esperaban.
El festejo... increíble, el sólo hecho de verlo, fue ya el regalo mismo. La cena, el lugar... que bonito lugar, pero lo mejor la plática, el volver a platicar con esa persona que me hace sentir tan bien. El brillo en sus ojos, esa sinceridad que siempre tiene, su nobleza, su simpatía excelente.
Y pues así fue, me la pasé en Londres, sin un duro en el bolsillo, con un boleto de tren que me llevaba a casi todas partes, con la tarjeta bloqueada, pero con la actitud positiva de que era mi cumpleaños. La verdad es que fue un cumpleaños la mitad del tiempo solitario pero al final increíble, maravilloso. Sumamente diferente pero al fin y al cabo MI CUMPLEAÑOS!!
¿Diferente? en extremo. Todo comenzó en un hotel de 3 estrellas, que seguramente estaban perdidas. Tras una noche lluviosa y cara, dormimos maravillosamente. Despertamos en la ciudad del sexo, las drogas y el rock and roll, del cuál no vimos nada. Aún adormilada observé mi móvil y caí en la cuenta de que teníamos aprox.1 hr. para abandonar el hotel y había 4 mujeres por bañarse, 4 maletas que arreglar y cer0 entusiasmo por comenzar. En un segundo mí cabeza, mi mente enlazó un pensamiento y al recuerdo de "feliz cumpleaños a mí...", una sonrisa comenzó a vislumbrarse en mi rostro, que poco después fue difuminada por un "nos volvemos a Madrid". ¡¿Qué?!, si íbamos a Londres ¿lo recuerdan?, ¡8 de agosto Londres!. Pues va ser que no, mis compañeras volverían a Madrid.
Mi obstinencia es demasiada, y cuándo tengo algo en la cabeza, rara vez cambia. Por lo que me despedí, y al momento Lucerito me puso sus audífonos me dijo escucha esto y si, eran las mañanitas, no saben (bueno para la fam. no será raro) pero que me gana la lágrima remi. La verdad es que soy idiática y como bien me lo dijo Lucas "un cumpleaños sin mañanitas, no es un cumpleaños". Y pues nada, que me subo al tren, sola, yendo hacia una estación que me conducirá hasta mi amigo Alex y quizá festejar aunque sea un poquitín mi cumpleaños. Por mi mente se atraviesa la idea de cuánto me gustaría escuchar una voz familiar deseándome "Feliz Cumpleaños", y de repente ¡zaz! Osly al teléfono y yo feliz. Hasta que en el altavoz nos dicen que el tren no puede llegar a su destino que regresábamos. Fue toda una odisea una vez mas mi rostro se descomponía y no sabía que hacer. Afortunadamente todo quedó en un buen susto y una gran adrenalina. Al final me encontraba caminando hacia la salida de la estación Waterloo, donde ya me esperaban.
El festejo... increíble, el sólo hecho de verlo, fue ya el regalo mismo. La cena, el lugar... que bonito lugar, pero lo mejor la plática, el volver a platicar con esa persona que me hace sentir tan bien. El brillo en sus ojos, esa sinceridad que siempre tiene, su nobleza, su simpatía excelente.
Y pues así fue, me la pasé en Londres, sin un duro en el bolsillo, con un boleto de tren que me llevaba a casi todas partes, con la tarjeta bloqueada, pero con la actitud positiva de que era mi cumpleaños. La verdad es que fue un cumpleaños la mitad del tiempo solitario pero al final increíble, maravilloso. Sumamente diferente pero al fin y al cabo MI CUMPLEAÑOS!!
Gracias por que siempre me haces sentir bien. Gracias por escucharme, gracias por ese brillo, gracias por la cena, por el teatro, por tu apoyo, por tu auxilio, pero sobre todo gracias por tu amistad. TE QUIERO MUCHO!!

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