PRIMATE
Recuerdos son sin duda una parte tan esencial del ser humano como el respirar el dormir. Es tan increíble como un recuerdo puede asomar de pronto a esa realidad que estas viviendo y fundirse en ella, hasta llevarte justo al inicio del porqué de ese instante.
Un olor puede llevarte hasta un lugar o a una situación a los brazos de una persona o a la sensación de malestar. Cuando huelo la crema “dermoderm” de tapa rosa, inmediatamente estoy en una habitación color hueso con una cama de matrimonio con un edredón verde con detalles dorados, con los muebles rojos y una canción de Natalie Imbruglia sonando en el pequeño radio despertador sobre la mesilla de noche justo al lado derecho de la cama. Además de eso me vibran sensaciones de alegría y un poco de “miedo”, que me devuelven a North Vancouver y a ese olor a jardín de la casa, a Wilow y Ms. Vera, al All Bran de las mañanas, al zumo de naranja exquisito y a los beagels con jamón y queso. Todo eso lo logra el olor a la dichosa crema.
O cuando voy por la calle y de pronto capto la fragancia varonil que solía utilizar Juanqui, mi queridísimo Juanqui. Vuelven las imágenes de los días de cine, de las maruchan, de las risas, de las pláticas.
Y así es los recuerdos son imágenes, tomas instantáneas que conforman un video de momentos que se vuelven por algún momento inolvidables.
Hace ya un tiempo que conocí que me llamaba mucho la atención y no sabía lo que me atraía de él. Después de estar trabajando con él por unas horas y de una vigilancia absoluta de su ser, se abrió la mágica caja de Pandora y de ella emanaron mil y un recuerdos que han hecho de estos días, un camino sin pausa a la infancia. De pronto me vi con 3 o 5 años a un lado de mi primo “Mundis”. Recordé todos los instantes de lo mucho que nos gustaba jodernos, cuándo le tiré 2 dientes, cuando me dijo que era su prima a la que menos quería. Cuándo se acercaba a la mesa después de haber terminado 2 horas atrás de comer, mesa en la que por supuesto y para no perder la costumbre nos encontrábamos sentados frente a un plato de comida frío Alex y yo, y a un lado de la mesa mi tía mirándonos con una cara entre resignada y aburrida. Y se acercaba, venía ya con una cara de “soy un amor” que por supuesto significaba “quiero joder” y tras esa cara llegaba la frase mágica y odiada “mami, verdad que yo no me enfermo por que como bien, me como todo…” y claro nos volteaba a ver con una sonrisa de burla ante nuestras caras que destellaban la poca gracia de sus comentarios
Recordé el momento en que todo eso quedó atrás, y nos volvimos amigos, en el que el primo odiado resultó ser muy buen rollo, en el que comenzamos a ser familia. Por que no cabe duda que la sangre no siempre es lazo que te dice que eres familia, pero sin embargo tú eres un miembro de esta hermosísima familia.
Volví a estar cerca de su sonrisa, de su timidez, de su inteligencia, de su nobleza, de su cara de asombro ante lo que desconoce, de esa sonrisa picara y tan característica desde niño. Volví a verlo tan cerca que me ha llenado tanto estos días, no he dejado de sonreír y de sentirme tan feliz de saber que cuento con él.
El tiempo pasa volando, y todo aquello que alguna vez pensamos lejano se ha ido convirtiendo en realidad. Desde el imaginarse el que alguna vez saldríamos en auto a una fiesta, a hacerlo; el pasar de pláticas triviales, a planes de vida; de no hablarnos, a ser confidentes, de saber que algún día te vería realizándote como persona, a llegar ser el gran hombre en el que te has convertido.
La verdad es que, el recuerdo me ha servido tanto estos días, por que he encontrado el porqué te jodía tanto, y porqué siempre me caíste tan mal de niño… y la verdad es que todo fue por llamar la atención, por intentar acercarme a esa personita que era mas grande y más valiente, por que sin ti y tus dos dientes, mi vida no sería igual de feliz.
Te quiero muchísimo Primate, eres en verdad genial!!!!.

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